martes, 7 de abril de 2015

Instantes

El deseo ante un acontecimiento hace que este se espere con más ganas. Ante este enunciado he conseguido diferenciar entre dos etapas: la previa, cargada de adrenalina, de cierta desesperación que en ocasiones genera la espera o la lentitud de esos días que no avanzan. Y, la segunda, la posterior a dicho evento. En mi opinión la peor de las dos. Cuando ha llegado y pasado aquello que anhelábamos. Mientras estamos viviendo lo que hemos estado esperando no nos damos cuenta de lo que sucede. Lo hacemos antes o después, pero no durante. No disfrutamos lo suficiente de ese momento porque cuando llega no lo sabemos y para cuando lo hacemos, el suspiro de ese instante ya ha pasado. Deberíamos disfrutar más de lo que tenemos y preocuparnos menos de lo que ya ha pasado o pasará. Sin olvidar que parte de lo que somos es lo que hemos construido y lo que deseamos realizar en un futuro, con el matiz de saber cruzar el puente que separa ambas partes y disfrutarlo.

María Gomariz Calvo

No hay comentarios:

Publicar un comentario